Carta de un Sevillista

No viste capa ni un antifaz le borra el rostro. Tiene cara de ganador nato, y así lo demuestra en cada final que ha jugado con el Sevilla. A José María del Nido se le llenó la boca tras la final pronunciando que en los últimos siete años había sumado “la friolera” de seis títulos.

Andrés Palop Cervera

Andrés Palop Cervera

Gran parte de esa culpa la tiene un tipo valenciano. Siempre viste de negro riguroso y sus enemigos dicen que tiene un carácter que les puede llegar a irritar. Pero es el que apaga todos los fuegos sevillistas cuando peor se ponen las cosas.

El Sevilla se impuso por dos goles de diferencia, pero Andrés Palop tuvo bastante trabajo pese a lo que dijo el marcador. Especialmente un paradón cuando finalizaba la primera parte. Una mano difícil, por no decir imposible. Un balón que otros no hubieran parado. Forlán la rompió desde la frontal del área y Palop, siempre con las manos firmes, supo aguantar el tipo y esbozar una sonrisa cuando ese balón se fue a córner.

Había ganado media final con una mano imposible. En la segunda parte cumplió su trabajo, y lo hizo casi a la perfección, aguantando desde la primera línea del frente a su equipo.

Pero este superhéroe también es recordado por haber ganado él solito la final de Glasgow frente al Espanyol, y en esa Copa de la UEFA al marcar un gol imposible en las frías tierras de Donetsk. En los momentos claves siempre aparece el hombre de negro, y hace que su equipo sea infalible en las citas decisivas. Además, tampoco hay que pasar lo mucho que paró contra el Getafe en el partido de vuelta de semifinales. Si no existiera Andrés Palop, tal vez el Sevilla no se hubiera puesto el sombrero.

FD. Alejandro Tomeno

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